No más muertes en el trabajo

  • Porque, en el siglo XXI, es intolerable salir a trabajar un día cualquiera, y no regresar a casa.
  • En salud laboral, un accidente de trabajo/enfermedad profesional, no es fruto de la fatalidad, sino defecto en la prevención del riesgo laboral.

12/10/2018.
#MorirTrabajando

#MorirTrabajando

Entre los días 4 y 5 de octubre en el sector ferroviario nos hemos estremecido de dolor:

  • Ante la muerte del primer trabajador de “Metro Madrid” a quien se reconoció una enfermedad profesional por exposición al amianto.
  • El mismo día 5, en una vía del lavadero de Santa Catalina (Atocha) dos trabajadores de las empresas “Tria” y “Espalvia” (UTE formada por “Tria” y “Azvia”, que ejecuta trabajos de mantenimiento para el Grupo Renfe), sufrían un accidente muy grave –uno de los compañeros se encuentra en estado crítico- por una electrocución en instalaciones de alta tensión.
  • El día anterior, en Humanes, un compañero de Acciona caía inconsciente, y era evacuado en ese estado, mientras trabajaba con el producto “Decapint Graft”, altamente tóxico, y sobre el que CCOO lleva una largabatallavía ITSS.

Si alguien tiene la tentación de buscar el mero fallo humano, es muy hipócrita, o muy desalmado, o ambas cosas. Lo decimos una y otra vez en cada jornada formativa, en cada incidente que analizamos y denunciamos (pese a los obstáculos y falta de colaboración habituales de las empresas): En salud laboral, un accidente de trabajo/enfermedad profesional, no es fruto de la fatalidad, sino defecto en la prevención del riesgo laboral.

Porque así es en la prevención de riesgos laborales (PRL) bien ejecutada, aquella a la que obliga la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) desde 1995. Porque la fatalidad no puede existir cuando a los trabajadores se les forma, informa, suministran equipos de protección (EPI), e imponen ritmos de trabajo adecuados a sus riesgos. Sólo cuando todo eso, o parte de esa cadena de obligaciones empresariales falla, es cuando sobreviene el accidente o la enfermedad laborales. Y algún hipócrita incumplidor tiene la cara dura de llamarle fallo humano.

Sabemos que hay fallo humano (porcentualmente ínfimo). Sabemos que hay compañeros que no usan debidamente sus EPIs, y cuando los detectamos actuamos. Pero esto no explica la tremenda realidad de este balance de 48 horas de tragedia y dolor.

Pedimos a las y los compañeros delegados y cuadros, que sean rigurosos exigiendo a los trabajadores y trabajadoras el uso los EPIs para cerrar definitivamente la vía de las mentiras empresariales relativas al fallo humano. Y, sobre todo, renovamos la voluntad de ser implacables con aquellos empresarios, y sus mandos, que incumplen las normas más básicas de la PRL hasta poner en situación mortal a las trabajadoras y trabajadores.

En CCOO sabemos bien lo que pasa con el amianto en el Metro de Madrid, por algo la empresa nos aparta del Grupo de Trabajo que asumió de nuestra propuesta, creando órganos ad hoc donde pastelear su malísima gestión. En CCOO vamos a seguir la batalla contra el “Decapint Graft”, contra Renfe y sus contratas de limpieza. En CCOO vamos a buscar las últimas causas que han supuesto la electrocución grave de dos trabajadores. Porque, en el siglo XXI, es intolerable salir a trabajar un día cualquiera, y no regresar a casa.

#NoMasMuertesEnElTrabajo

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